jueves, 28 de enero de 2010

CRISIS POLITICA: EL STREAP-TEASE DE LOS PARTIDOS DE LA "DEMOCRACIA PARA RICOS"

Son todos responsables de la deuda y la entrega nacional

El nuevo fallo judicial que ratifica el freno a la utilización de las reservas del Banco Central por no contar con la autorización del Congreso le asestó otro revés político al debilitado gobierno de los Kirchner. Algunos analistas ya dan por muerto al “Fondo del Bicentenario” y finalizados los días de Martín Redrado al frente del Central. Pero la “batalla” por ver de dónde saldrán los fondos para pagar la deuda externa sigue abierta.
El gobierno baraja sus alternativas. Entre ellas, varias ingenierías financieras, como las del ideólogo del mismo Fondo del Bicentenario, Mario Blejer, o la de otro “golden boy” (pero “nacional y popular”), Amado Boudou. Pero cualquiera sea la opción, el nuevo canje que preparan los Kirchner es un fraude. El valor de la oferta actual por estos bonos superaría en un 50% al del 2005 cuando estos títulos fueron comprados a un valor depreciado del 25%. Todo un negocio para los fondos buitres y los patrones afines al gobierno.
Los Kirchner tampoco descartan aceptar el desafío de la arena parlamentaria y hacer votar el decreto cuestionado. Calculan que ofreciéndole a las provincias el reparto del monto que el presupuesto 2010 había destinado para pagos de la deuda, podrían ganar la “voluntad” de algunos senadores del peronismo disidente, y romper a su favor la situación de virtual empate técnico que existe en la Cámara alta. En ese sentido, peronistas opositores como el gobernador de Córdoba, Schiaretti, ya dieron su visto bueno al Fondo del Bicentenario, con las miras puestas en engordar las alicaídas arcas provinciales. Otra de las variantes en danza es la de recurrir al Decreto del 2005, que fue avalado por el Congreso y con el que se pagó al FMI, que habilitaría a utilizar reservas para pagar deuda a los organismos multilaterales de crédito oficiales. Esta opción contaría con el favor de la mayoría de la oposición patronal.
Detrás de los pases de factura al interior del gobierno, de los cruces entre los partidos opositores, lo que pudimos ver en estos días es un verdadero streap-tease de los partidos de esta democracia para ricos, profundamente serviles a los intereses del capital financiero imperialista. Ni la UCR, ni el peronismo disidente, ni la Coalición Cívica, ni obviamente el PRO, están por parar la sangría nacional hacia los usureros internacionales. 27 años de régimen constitucional, de gobiernos alfonsinista, menemista, aliancista, duhaldista y kirchnerista demuestran que todos avalaron los negociados de la dictadura que estatizó la deuda privada, realizaron otros por cuenta propia, y de conjunto continuaron con esta estafa a favor de la expoliación imperialista del país y de los grupos capitalistas. La estrategia de Pino Solanas y Claudio Lozano de Proyecto Sur de que la deuda sea investigada en el Congreso por los mismos partidos que la generaron, muestra su subordinación a este régimen político de la entrega nacional.

Empate y crisis

El escenario de crisis política iniciado a partir de la rebelión del “golden boy”, Martín Redrado es una muestra de que probablemente todo el 2010 estará marcado por una tensión política constante. Entre la debilidad del gobierno y la fragmentación de la oposición burguesa el resultado es un virtual empate donde unos y otros pueden neutralizarse mutuamente poniendo en cuestión la gobernabilidad que tanto preocupa a la burguesía en un año donde todos esperan “buenos negocios”.
El gobierno desgastado sigue perdiendo poder y apoyo, como se vio recientemente con el estado de deliberación y cuestionamiento que expresó la reunión veraniega de 22 diputados del Bloque del Frente para la Victoria en la estratégica provincia de Buenos Aires. La política del desgaste al que lo somete la oposición le planteará un nuevo frente de batalla con el impulso a una ley de rectificación del presupuesto 2010 para definir el destino de los 25 mil millones de pesos presupuestados para pagar deuda. Quieren impedir que el gobierno los utilice en obra pública a fin de recuperar base social perdida y la “lealtad” de los gobernadores y punteros. Pero la oposición patronal, a pesar de la debilidad oficial, no logra superar la suya propia. De Narváez, que fue el candidato de Macri en la provincia de Buenos Aires, hoy suena como posible vice de Cobos o como su candidato a gobernador en la principal provincia del país. Éste a su vez juega con esta alternativa amenazando con volver a traicionar a sus correligionarios de la UCR, partido que a la vez es aliado de Carrió, que no quiere saber nada con el vicepresidente de Cristina porque le compite en sus aspiraciones electorales. Julio Cleto Cobos, el prohombre de la “ética republicana”, es ahora para sus hasta hace días aliados, un vulgar oportunista. A su vez, la reaparición de Duhalde con un discurso de la derecha rancia, pro clerical y pro militar, es un intento por restarle fuerzas a Kirchner dentro del peronismo y que agrega aún más confusión al escenario nacional. El régimen político muestra su punto más vulnerable en la crisis de los partidos. Una señal de que lo más probable sea el fracaso de la reaccionaria Reforma Política impulsada por el kirchnerismo (en alianza con la UCR) para superar la dispersión del voto en la elección presidencial en base a la recomposición senil del viejo bipartidismo peronista-radical.

Una “ayudita” para mis amigos

El gobierno tiene en Hugo Moyano uno de sus más firmes defensores. No es poco, mediante la alianza con el aparato sindical el kirchnerismo le garantiza a las patronales cierta previsibilidad en las negociaciones salariales y paritarias del 2010. Así lo valoran los asesores de los industriales que comprenden cabalmente la importancia de la dirigencia burocrática y alertan contra los que promueven la “libertad sindical” porque “no tienen ni cuentan con un modelo alternativo, y pueden correr el riesgo…de voltear el péndulo al extremo opuesto al actual, destruyendo en su devenir la existencia de una realidad sindical que ha sido un claro protagonista a la hora de confrontar con modelos extremos de la izquierda…que intentaron copar las organizaciones sindicales, no para defender los intereses profesionales de los trabajadores, sino para convertirlas en medios instrumentales para combatir y destruir al capital” (El Cronista Comercial, 21/01). Quien escribe es Julián de Diego, el abogado de Kraft, cuya lucha y nueva comisión interna se ha convertido en el emblema del “sindicalismo de base” combativo y antiburocrático.
En sintonía con esta preocupación, aunque por necesidad propia, el kirchnerismo busca fortalecer al aparato de la CGT ofreciéndole a los “gordos” y a los “independientes” compartir con Moyano el control del Fondo Solidario de Redistribución -¡3500 millones de pesos!- a cambio de que vuelvan a la mesa de conducción de la central sindical.
La inquietud de De Diego, similar a la que viene sosteniendo la Iglesia, es que en un escenario de crisis política y de cuestionamiento a la burocracia sindical, tal como puso en el debate público las luchas de Subte y Kraft, irrumpan sectores del movimiento obrero que superen a los dirigentes “previsibles” de la burocracia abriendo paso al crecimiento de la izquierda que “quiere destruir al capital” en el seno de la industria y los servicios.

Las tareas de los revolucionarios

El PTS interviene en la actual crisis apelando a una política de independencia de clase, denunciando a los distintos bandos capitalistas como enemigos de los intereses de la nación oprimida. A diferencia de otras organizaciones de izquierda, que como el MST y el PCR, critican al gobierno por pagar deuda con las reservas sin cuestionar al frente burgués antikirchnerista, el PTS promueve la intervención de la clase trabajadora con sus métodos de lucha y sus propias demandas como la única fuerza capaz de luchar consecuentemente por el no pago de la deuda externa y la nacionalización de toda la banca para acabar con la sangría nacional, como parte de un programa anticapitalista.
En toda crisis de los de arriba se abren brechas y pueden crearse las oportunidades para la irrupción de los de abajo. Seguramente, en el panorama de conflictividad y de crisis política burguesa que se plantea para el 2010, esta perspectiva va a estar presente. Aprovechar estas oportunidades es un problema de dirección. La burocracia de la CGT y la CTA serán un factor de contención, pero para la izquierda clasista está planteado impulsar la perspectiva de que crezca el “sindicalismo de base” en las luchas por las paritarias, contra los despidos y los ataques a las organizaciones de base de los trabajadores.
El PTS se propone construir un gran partido revolucionario que agrupe a decenas de miles de obreros y estudiantes, entre los mejores compañeros y compañeras de las fábricas y empresas, de las escuelas y universidades, de los barrios populares, los movimientos militantes por los derechos de la mujer y la juventud, y la intelectualidad de izquierda, dando la batalla por las ideas del marxismo. Nos jugamos a que en los próximos combates los trabajadores cuenten con una fuerza activa capaz de influir en forma decisiva, para ayudar a transformar esas batallas en grandes gestas de la lucha de clases que permitan dar pasos hacia terminar con este régimen político y social y conquistar el gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre.

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