sábado, 10 de octubre de 2009

OSVALDO BAYER - PAGINA/12: (Contra tapa) La noble igualdad


Contratapa | Sábado, 10 de octubre de 2009
La noble igualdad


Por Osvaldo Bayer

Recorrer la sociedad. Ver los rostros. Visitar los lugares de la lucha por la dignidad de la persona humana frente a la defensa de los intereses particulares. Una telaraña infinita de desacuerdos, intereses, protestas de los que ven pronto su bolsillo vacío y los ojos de los niños que esperan. Búsquedas. Intercambio de sonrisas de los del verdadero poder ante sus márgenes cada vez más interesantes. La palabra “ganancias”. Los filósofos que limpian sus lentes cada vez empañados.
De pronto, un maestro me alcanza un sobre. Una invitación de la Escuela Media Nº 7 de Berazategui a la imposición de nombre a esa escuela. Por el voto de los docentes, de los padres, de los alumnos y de los no docentes, se bautiza a ese centro de educación con el nombre de Ernesto “Che” Guevara. Nada menos. Algo está pasando, me digo. La gente está perdiendo el miedo. No votaron nombres como antes, para no ser sospechados de nada, quedar bien y mirar hacia adelante. Los clásicos, Bartolomé Mitre o Julio Argentino Roca o Perito Moreno o por trigésima vez Domingo Faustino Sarmiento. Nos relatan que ese colegio no tenía nombre y hace quince años se hizo la votación y fue elegido también el Che como nombre. Pero las autoridades superiores no lo permitieron. Tres lustros después se insistió y, esta vez sí, el responsable del ministerio puso la firma, aceptando la voluntad popular. Bueno, estamos aprendiendo algo de lo que se llama democracia, justamente allí, donde se enseña a las generaciones venideras. Los otros dos nombres más votados fueron el de Rodolfo Walsh y el de Azucena Villaflor, la primera Madre de Plaza de Mayo asesinada por los dictadores de uniforme. Es decir, tres nombres de quienes ofrecieron su vida por una nueva sociedad y no por un mejor bolsillo propio.
Y sí, algo pasa en esta aldea argentina donde están los de siempre, aquellos que no se rinden. Al día siguiente me tocó estar en Azul; allá, en medio de esas pampas increíbles de verdes y estrellas. Me esperaban en la Escuela Nº 503. Se hacía una reunión plena de público, niños, educadores, músicos. El director, Jorge Meza, explicó que el instituto de enseñanza se llama, por supuesto, Julio Argentino Roca, nombre impuesto por la dictadura militar de desaparición de personas, por resolución del ministro de Educación de 1979, general Ovidio Solari. Una escuela de educación especial, de niños con problemas de desarrollo mental. Justamente para ella el nombre de un genocida, cuyo única meta fue “Muerte y Propiedad”. Y lo más hermoso del acto fue cuando esos niños alumnos, que parecieran vivir en un mundo de sueños, interpretaron con instrumentos de percusión danzas criollas que incitaron a todos a mover sus cuerpos al compás. Y luego con los mismos sonidos imitaron a una murga carnavalera. Ahí estaba la vida, contra el nombre de un genocida impuesto por una dictadura genocida. Esos niños que viven en otra esfera, con sus bocas siempre sonrientes, le decían sí a la vida con su música y sus movimientos. Era como un arroyo de esos que rompe la montaña y se lanza al aire en saltos de espumas y gotas. La vida. Y luego se abrieron las urnas, para votar por un nuevo nombre para la escuela. Sí, estoy seguro que esos votos van a ser verdaderas semillas. Y que surja de allí un nombre de los que lucharon por algo, como escribía aquel increíble Esteban Echeverría en 1837: “Asociación, progreso, libertad, igualdad, fraternidad, términos correlativos de la gran síntesis social y humanitaria, símbolos divinos del venturoso porvenir de los pueblos de la humanidad. La libertad no puede realizarse sino por medio de la igualdad, y la igualdad sin el auxilio de la asociación o del concurso de todas las fuerzas individuales encaminadas a un objeto, indefinido: el progreso continuo. El camino para llegar a la libertad es la igualdad. La igualdad y la libertad son los principios engendradores de la democracia”.
Luego, siempre en busca del ejemplo de los que no se rinden, visité la cárcel del Partido de San Martín. El pabellón de los jóvenes presos “comunes”. Me invitaron esos presos para presentarme algo que han creado ellos mismos: una biblioteca. Me hacen pasar. Ojos sonrientes llenos de vida. Me dan la mano y me empiezan a mostrar los libros que van coleccionando. Me sorprende la seriedad con que me abordan. Uno me dice, con tono convencido y esperanzado: “Queremos leer, estudiar, pensar sobre nuestros errores cometidos para con la sociedad, pero no dejarnos aplastar por el recuerdo de esos errores sino prepararnos para ayudar a la sociedad que encontraremos a nuestra salida. Queremos aprender lo que no pudimos en nuestra vida anterior y sumarnos a la sociedad para ayudarla”. Los otros asienten. Me dan ganas de aplaudir con entusiasmo. Pero guardo silencio y miro al próximo como para invitarlo a hablar. Sigue el diálogo. Me muestran los libros, que van clasificando. Libros que antes jamás habían tenido en sus manos. Y ahora sí, en la cárcel.
Me despido. Pienso en la sociedad, en todos sus matices, como mosaicos, todo tan increíblemente distinto, sus búsquedas. Los que ordenan, los que sueñan, los que buscan, los que impiden, reprimen, sojuzgan. Pienso en los niños de las villas miseria. Se abren el camino en las tinieblas, no todos. Algunos terminan ahí. Otros se recuperan coleccionando libros en la cárcel. Dentro de cinco, seis, diez años saldrán. ¿Cómo los recibirá la sociedad? Mientras tanto habrán viajado con esos libros por mundos que tal vez intenten fundar cuando se les abran las puertas con rejas hacia la libertad.
Abro los diarios. Veo las fotos de Terrabusi. Policías a caballo con largos látigos. Los obreros y obreras arrinconados. ¿Quién ordenó el látigo? ¿Cómo se llama el policía que pegó? Pegaron a obreros que dan formas a masitas para niños. No, me digo, de pura impotencia, vuelvo a la cárcel para hablar de libros con los jóvenes bibliotecarios. ¿Dónde está la razón, dónde está la búsqueda?
Acabo de oír por la radio la voz de un ejecutivo de la ex Terrabusi que se enorgullece de las ganancias que entran mensualmente en las arcas de la empresa en todo el mundo. Como para decirnos: somos los mejores y no nos vamos a dejar doblegar. Miles de millones al año. Veo su imagen en televisión. Sonríe, convencido de que allí está la verdadera vida. Que son los mejores. Ganar. Los policías, con cascos y látigos, arremeten. Veo a dos obreras correr desesperadamente. Las masitas Terrabusi de antes. ¿Quién dio la orden a la policía? Alguna vez se va a saber. Siempre ocurre así. Lo hemos visto en la historia del movimiento obrero. Aquellos que empezaron a luchar por las ocho horas de trabajo y que fueron denigrados como agitadores, saboteadores y otras palabras, sus nombres quedaron sin embargo en la historia de la lucha por la dignidad. De los represores, nada, salvo eso: que fueron nada más que represores del derecho. La firma Kraft debe saber que sólo el diálogo y la mano abierta para la solución la pueden llevar a ser considerada en el mundo del trabajo como digna. Si gana tanto, vuelque un poco más en las manos que dan forma a sus productos. En el egoísmo hay una secuela que no se puede curar: el odio.
Lo mismo me ocurrió cuando fui a visitar en Quilmes a los trabajadores de la Cooperativa Textil Quilmes, quienes fueron desalojados en agosto del edificio de la ex empresa Ferratex, luego Filobel y por último Fedabtex. Desde ese momento, los hombres y las mujeres del trabajo acamparon en las afueras del establecimiento. Allí están: sufriendo las inclemencias del tiempo y todas las humillaciones que representan no poder trabajar en su oficio y en su cooperativa, la forma más democrática para trabajar. La empresa, en octubre de 2008, despidió a 120 operarios, dejando en planta sólo a diez. Pero a los despedidos no les abonaron las indemnizaciones. Entonces éstos, con total sentido del verdadero derecho a trabajar, ocuparon la fábrica y fundaron una cooperativa, imitando el claro ejemplo de Zanon, que demostró como cooperativa ser superior en producción y en fuente de trabajo a los antiguos empresarios. Pero el juez Vendola y el fiscal Saizar ordenaron el desalojo de la fábrica. En vez de favorecer al trabajo, favorecieron la desocupación y la malignidad empresaria, que ni siquiera cumplió con el pago de las indemnizaciones. Pero los trabajadores no se rinden. Allí están, contra viento y marea. Los representantes del pueblo de Quilmes tienen que intervenir. Se trata de una fuente de trabajo y de trabajadores que quieren mantener a sus familias. No se les puede negar ese derecho indiscutible. Primero el trabajo y después la pequeñez de discutir si el empresario que no paga sigue teniendo todos los derechos de cerrar la puerta y mandarse mudar.
Allí están los obreros. La sociedad les impide trabajar y cumplir con sus ideales de una cooperativa de trabajo. Los representantes del pueblo se callan la boca. La Justicia envía a la policía como única solución. El empresario sonríe detrás de la cortina de un restaurante de lujo. La otra Argentina, no aquella del pensamiento de Mayo de 1810. Aquella que quiere seguir cantando el Himno: “Ved en trono a la noble igualdad”. La noble igualdad. Libertad, libertad, libertad.

TELAM: Trabajadores de Kraft anuncian nuevo plan de lucha

Trabajadores de Kraft anuncian nuevo plan de lucha


En una asamblea de la que participaron 40 empleados decidieron marchar el próximo martes al tribunal de San Isidro para reclamarle al juez por la reincorporación de uno de los delegados, y el jueves se concentrarían en Plaza de Mayo.



Los trabajadores de Kraft (ex Terrabusi) anunciaron hoy un nuevo plan de lucha para la semana que viene que no descarta nuevos cortes en Panamericana e incluye movilizaciones al Ministerio de Trabajo, al Tribunal 3 de San Isidro, a Plaza de Mayo y al Sindicato de Trabajadores de la Industria de Alimentación (STIA).

En diálogo con Télam, el delegado de la planta Ramón Bogado confirmó que "ayer finalmente no se firmó nada por lo que decidimos un nuevo plan de lucha".

Bogado explicó que "las negociaciones fracasaron porque la empresa y Daer nos chantajean con reincorporar a 20 compañeros y cerrar el acuerdo con paz social por tres meses y dejar 55 despedidos en la calle".

Según confirmaron los delegados tras una asamblea en la que participaron algo más de 40 trabajadores, el martes marcharán por la mañana al Tribunal 3 de San Isidro porque el juez no permite que el delegado Javier Hermosilla ingrese a la planta y el miércoles se movilizarán al Ministerio de Trabajo para una nueva audiencia.

El plan de lucha podría continuar el jueves y el viernes con un escrache frente a la sede del Sindicato de Trabajadores de la Industria de Alimentación y una marcha a Plaza de Mayo junto a distintas organizaciones estudiantiles y partidos de izquierda.

Bogado explicó a Télam que la movilización a la sede del SITA, que conduce Rodolfo Daer, obedece a que "estamos con el mandato vencido como comisión interna desde ayer y no nos quieren dar una prórroga".

"Nosotros no queremos ir a elecciones porque no se puede ir a un comicio con los despidos y la suspensiones que tenemos", destacó.

Sin embargo, Bogado dijo que "pese a tener el mandato vencido en el Ministerio de Trabajo estamos reconocidos como comisión negociadora, pero el problema es que la empresa te pone trabas porque no reconocen los fueros".

Consultado sobre la posibilidad de que se repitan cortes en Panamericana e interrupciones en el tráfico en otros puntos, Bogado dijo que "esas opciones se están manejando y en cualquier momento podemos volver a cortar".

Por último, el delgado señaló que la negociación en el Ministerio de Trabajo la llevan el ministro Tomada y la viceministra Rial, pero que "parece que no se animan a avanzar y que lleguemos a una mediación con esta empresa de capitales norteamericanos".

NOTA: http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=163778&id=318642&dis=1&sec=1

EL CRONISTA: Una puja que desafía el modelo sindical y reconstruye las relaciones laborales

Una puja que desafía el modelo sindical y reconstruye las relaciones laborales

El caso Kraft muestra las carencias de la representación sindical tradicional y alimenta la acción de nuevos actores sociales. Las empresas advierten sobre los peligros de tener que negociar con múltiples interlocutores
ELIZABETH PEGER Buenos Aires ()

La disputa gremial en la empresa Kraft Foods se convirtió en un gran dolor de cabeza para el matrimonio Kirchner como manifestación de un proceso de creciente conflictividad laboral que desborda el cerrojo político consagrado por la alianza estratégica con Hugo Moyano. Pero, más allá de los efectos políticos, el conflicto representa un fuerte desafío a la dinámica de las relaciones laborales y alimenta los fantasmas empresarios de un escenario dominado por múltiples interlocutores sindicales.

Para los principales actores del mundo del trabajo, tanto funcionarios, como empresarios y dirigentes sindicales, el trasfondo del caso Kraft patentiza la profundización de viejas carencias del modelo de sindicato único y expresa los esfuerzos más radicales de quienes, desde una concepción alternativa basada en la representación directa, pugnan por heredar el poder de ser la voz de los trabajadores. Constituye, en esa visión, la confirmación de las especulaciones que se tejieron tras el fallo de la Corte Suprema de Justicia que puso en jaque el monopolio sindical de los gremios tradicionales y alentó los movimientos por consolidar esquemas de representación alternativos puertas adentro de las empresas.

“Kraft es la evidencia más concreta de una lucha por el poder sindical que preanuncia costos terribles para las empresas”, advirtió con preocupación el directivo de una importante compañía. Esa ecuación se sustancia en la idea de que un escenario de negociación con representación sindical múltiple eleva los costos de información y previsibilidad que se presuponen en una discusión con un solo interlocutor válido.

El proceso, en la opinión empresaria, se realimenta a medida que la pelea intrasindical gana en protagonismo social. En las principales cámaras empresarias como en la propia CGT admiten que tras el fallo de la Corte se consolidó un movimiento “hormiga” de irrupción de comisiones internas y cuerpos de delegados en las que conviven diferentes expresiones ideológicas y sociales y un único denominador común: el profundo cuestionamiento a la representación hegemónica de los sindicatos tradicionales. El caso de Kraft, donde coexisten delegados del sindicato de actividad con militantes de diversas corrientes de izquierda y hasta simpatizantes evangelistas con gran predicamento entre los trabajadores, es un ejemplo que se repite en otras compañías del rubro industrial y se expande a actividades de servicios como subterráneos y bancarios y a ramas de producción como los petroleros.

Desde los sectores sindicales enfrentados a la estructura de la CGT se entusiasman con los efectos que el conflicto en la alimenticia de capitales norteamericanos podría generar en el mediano plazo, como la posibilidad de un crecimiento en la cantidad de trabajadores sindicalizados. Los últimos datos relevados en 2006 por las autoridades laborales consignaron que en promedio solo en el 12,7% de las empresas existe representación sindical en el lugar de trabajo y que la presencia de comisiones internas alcanza a menos de la mitad de las compañías con más de 200 trabajadores.

El temor por una multiplicación de esquemas alternativos de representación disidentes de su liderazgo sindical fue, junto con los pedidos de Néstor Kirchner para tranquilizar la protesta en las calles, las razones que forzaron a Moyano a intervenir en el conflicto, después de que inicialmente había repudiado la acción de los delegados por entender que respondían a intereses de la ultraizquierda. Dentro de la central obrera admiten que la preocupación del camionero se sustenta, además, en los datos de un informe reservado que circula en ámbitos gremiales y que advierte sobre un aumento exponencial de los conflictos entre sindicatos de actividad y comisiones internas para el próximo año. Sospechan, cerca de Moyano, que se trata de un escenario alentado por el fallo de la Corte y la inacción del Gobierno frente al reclamo de personería gremial de la CTA y la reformulación del marco normativo que regula el modelo sindical.

nota: http://www.cronista.com/notas/206731-una-puja-que-desafia-el-modelo-sindical-y-reconstruye-las-relaciones-laborales-

viernes, 9 de octubre de 2009

Se estancan las negociaciones en La Plata: Habla Javier Hermosilla / Kraft, Daer y el Ministerio de Trabajo contra los trabajadores

Delegados de Kraft advierten que están trabadas las negociaciones y que seguirán los cortes

Delegados de Kraft advierten que están trabadas las negociaciones y que seguirán los cortes

En medio de un clima de tensión en aumento, la Justicia volvió a intervenir en el conflicto de Kraft. Tribunales del Trabajo de San Isidro ordenaron a la empresa reincorporar a tres de los cuatro delegados gremiales que hasta hoy tenían prohibido ingresar en la fábrica de General Pacheco.

La decisión de los tribunales 2, 4 y 5 de esa localidad bonaerense intimaron a Kraft a permitir la entrada en la planta de Rodolfo Arrecha, María Rosario y Jorge Penayo, que se suman al líder de la comisión interna del gremio de la Alimentación, Ramón Bogado, cuyo ingreso había sido ordenado anteayer.

Así la única situación que queda por resolver, entre los delegados, claro, es la de Javier Hermosilla.

Según pudo saber LA NACION, directivos de Kraft que participan de la nueva ronda de negociaciones que encabeza el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, se comprometieron a acatar la decisión judicial.

Negociaciones trabadas. Pese al fallo judicial, el delegado Ramón Bogado advirtió esta noche que están “totalmente trabadas” las negociaciones y anunció que desde mañana retomarán las protestas y cortes de ruta en todo el país.

“Se han trabado totalmente las negociaciones, y desde mañana continuamos con las protestas y los cortes en todo el país”, sostuvo, al salir de la reunión en la cartera laboral bonaerense, según consignó la agencia DyN.

Por su parte, los abogados de tres delegados despedidos presentarán un amparo para conseguir su ingreso en la planta y solicitarán al sindicato de la alimentación de Rodolfo Daer que no convoque a elecciones. Hoy vencen los mandatos de los delegados gremiales enfrentados con Kraft.

Más cortes. En tanto, tal como ocurrió a lo largo de toda la semana pasada, unos 30 estudiantes universitarios cortaron esta mañana el tránsito en el barrio porteño de Balvanera en adhesión a la protesta de los trabajadores de Kraft.

Los manifestantes cortaron el tránsito en la esquina de las avenidas Corrientes y Callao desde las 7.30 hasta las 9, lo que provocó un gran congestionamiento del tránsito vehicular.

EL CRONISTA: Trabajadores de Kraft advirtieron que la negociación “está trabada”

Trabajadores de Kraft advirtieron que la negociación “está trabada”

Mañana retoman las protestas y los cortes de ruta en todo el país.



Ramón Bogado, delegado de la ex Terrabusi, advirtió esta noche que están “totalmente trabadas” las negociaciones con la empresa Kraft Foods, por lo que anunció que los trabajadores retomarán “desde mañana” las protestas y cortes de ruta en todo el país.

“Se han trabajo totalmente las negociaciones, y desde mañana continuamos con las protestas y los cortes en todo el país”, sostuvo el referente gremial tras salir de la reunión en la cartera laboral bonaerense.

NOTA: http://www.cronista.com/notas/206986-trabajadores-kraft-advirtieron-que-la-negociacion-esta-trabada

PAGINA 12: Pan, galletitas y trabajo

LAS 12:

GISELA: “No cobro el sueldo desde el 18 de julio”

Gisela luce la chomba blanca con el logo azul de Kraff Foods. “Usamos la ropa del laburo para cerrarles la boca a los que dicen que acá no hay trabajadores”, aclara contundente. Es una de las empleadas despedidas por la empresa y una de las que pone el cuerpo en las manifestaciones en la puerta y alrededores de la planta, ubicada en General Pacheco. También es una de las 160 personas que recibió un telegrama de despedido, tras una manifestación masiva en reclamo de asueto para evitar el contagio de la gripe A, en julio pasado. No quiere una indemnización, quiere reincorporarse a su puesto. Por eso, quince días atrás se escudó tras una cámara de televisión para escapar a la paliza policial. Por la misma razón seguirá plantada en la entrada de la planta, tristemente decorada con alambres de púa en sus portones, hasta que el último trabajador recupere su fuente de trabajo.
Gisela tenía 20 años cuando ingresó en la empresa por medio de una agencia de colocación de personal. “Durante el primer año de contrato laburé por dos. Como era nueva y no conocía el sistema me la aguanté. Hasta que un día me cansé, reclamé y con el apoyo de los delegados me efectivizaron a mí y a muchos compañeros”, remarca. Poco antes de que la echaran había cumplido tres años envasando alfajores día a día en el sector de chocolates.

Hoy no sólo se encuentra desocupada, sino que sufre las secuelas del trabajo. “Tengo tendinitis en los dos brazos, es un dolor insoportable, lo padezco más los días de humedad”, relata. “Llega un momento en el que el cuerpo se cansa de estar trabajando ocho horas y tratando de seguir el ritmo de las máquinas”, explica.

¿No te podían dar tareas pasivas o cambiarte de sección?

–Sí, me dieron un par de veces tareas livianas por dos o tres meses, pero después te terminan mandando a tus funciones normales. La última vez el médico de la empresa me dijo que era muy joven y que podía seguir en el puesto.
La joven es el único sostén de su familia, integrada por madre, padre y tres hermanas más pequeñas. “No cobro el sueldo desde el 18 de julio, pese a estar amparada por la conciliación obligatoria que obliga a la empresa a pagar los salarios.” Gisela fue a la marcha del viernes pasado escoltada por dos de sus hermanas. Un día antes del encuentro con Las/12, en medio de las negociaciones entre las partes y el Ministerio de Trabajo de la Nación, Kraff anunció la reincorporación de sólo 30 de los 86 despedidos. En repudio, los trabajadores intentaron realizar un nuevo corte de ruta. Las/12 pudo presenciar cómo se los impedía un triple cerco policial: 300 uniformados con camiones celulares para 100 obreros.
Gisela quiere recuperar su puesto de trabajo. No quiere indemnización ni negociar con la gerencia. “Esta empresa siempre hizo lo mismo. En temporada –de febrero a agosto– toma 100 empleados y cuando termina despide a otros 100”, acusa. “En esta última ola de despidos aprovechó para echar a varias trabajadoras con muchos años de antigüedad que tenían tendinitis, várices, hernia de disco, diferentes problemas de salud producto del nivel de trabajo”, asegura.

MARIA TERESA: “Estuvimos 42 días dentro de la fábrica. Veíamos a la familia desde el portón”

María Teresa Rosario es otra de las despedidas. Este año había cumplido 18 años en la empresa y 14 como delegada. Bajo la sombra de la arboleda que decora las veredas de la fábrica, María expresa su “impotencia y dolor” por los trabajadores despedidos que sobreviven de la solidaridad de sus compañeros y de los que se presentan diariamente a sus puestos.
“Adentro están muy angustiados. Ya hubo incidentes con los policías apostados dentro de la fábrica. Un grupo de trabajadores repudió a un policía que estaba almorzando en el comedor. El había reprimido a muchos de los trabajadores el sábado a la madrugada”. Ella, como Gisela, lleva puesta la campera azul con la firma de Kraff.
–¿Cómo se inició el conflicto? ¿Qué fue lo que desembocó en la madrugada de la represión?

MTR: –Todavía no entendemos qué fue lo que pasó, cómo terminamos entre balas de goma, golpes y corridas. Fue horrible. Todo empezó con un reclamo para que la empresa tome medidas de higiene para evitar el contagio de gripe A. Se había declarado la emergencia sanitaria, en la provincia habían adelantado las vacaciones de invierno para los chicos, el Gobierno había dictado asueto en la administración pública y acá no se hacía nada. Había algunos trabajadores infectados y los médicos de la empresa nos pedían que no nos alarmáramos. No había alcohol en gel ni jabón. Nada.
Los trabajadores solicitaron a la empresa una semana de asueto. La empresa se negó y los empleados en asamblea decidieron llamar a un paro y movilización en defensa de esa demanda. “También habíamos pedido que cerraran el jardín maternal –donde acuden 200 niños y niñas de padres efectivizados que trabajen en el turno de mañana o tarde–. La empresa aceptó cerrar el jardín y les avisó a las madres que se podían quedar con sus hijos en las casas, pero advirtiéndoles que no les pagarían los salarios”, relata.
Tras el paro, la empresa cedió y otorgó los días de asueto. La sorpresa fue al regresar al trabajo: se encontraron con 160 telegramas de despedido. De ese total, 74 acordaron retiro por indemnizaciones. “En ese momento, los compañeros me llamaban para preguntarme qué hacíamos. Nos reunimos en asamblea y decidimos entrar a la fábrica. Estuvimos 42 días dentro de la fábrica, no nos movimos, veíamos a nuestras familias por los portones”, narra dramáticamente.
Tras la represión del 25 de septiembre pasado, la policía los expulsó de la planta. Tenían una orden de desalojo. “Mientras me pegaba, un policía me gritaba ahora hablá hija de puta, a ver si podés hablar sin el megáfono, y nos gritaban obreras como si fuera un insulto. Después nos encerraron en un patrullero por tres horas y nos tomaron declaración en la misma fábrica, que se había convertido en una comisaría.”
Mientras los trabajadores que estaban dentro de la empresa eran golpeados y baleados por la policía, afuera otro grupo de manifestantes corría de las agresiones policiales.

YAMILA: ¿Por qué en gastar dinero en el operativo policial no pagan los sueldos adeudados?

Yamila estuvo allí. “Me dispararon con balas de goma, me lastimaron una pierna, casi no puedo caminar”, señala su pierna. Tampoco puede creer lo que ocurrió esa madrugada. “Nunca me imaginé que la empresa haría una cosa así”, dice tomándose la cabeza. Ella no estaba despedida, sólo sintió que debía estar allí, acompañando a los trabajadores “injustamente” despedidos. Su osadía fue premiada al otro día de los incidentes por Kraff Foods: fue suspendida, como otros 35 compañeros, por 15 días. “La empresa dice que somos peligrosos para los bienes y los empleados”, cita el comunicado.
Yamila tiene 22 años y hace tres que envasa galletitas Variedad. “No es sencillo, la velocidad de la máquina es muy rápida, es lo que se llama golpe de línea. A la larga o a la corta terminás con problemas de salud porque estás parada todo el turno y tratando de seguirle el ritmo a la máquina”, explica. Uno de los reclamos en carpeta de las delegadas suspendidas era pedir sillas para las empleadas y más descanso.
La joven también está preocupada por lo que pasa tras la puerta de acceso a la firma. “Adentro hay mucha tensión, los compañeros dicen que el golpe de línea va cada vez más rápido y que los líderes les dicen que trabajen, que no se quejen, que ya no tienen ni a la comisión interna ni a los delegados para que los defiendan”, relata.
El reloj marca las 14 y un cambio de turnos cruza por unos minutos a trabajadores despedidos y en actividad. Los saludos y abrazos se mezclan entre los que salen y los que quieren volver a entrar, pero se los impide el cerco de policías a caballo. La marcha comienza poco después y terminará pronto: lo impide un vallado policial apoyado por gendarmería e infantería. En total, 300 uniformados pertrechados hasta las orejas para unos 100 manifestantes.
En la primera fila de la marcha se mezclan trabajadores, familiares, estudiantes y mujeres de organizaciones feministas. La pregunta se repetía en varias bocas consultadas por este suplemento: ¿por qué en vez de gastar dinero en el operativo policial no pagaban los sueldos adeudados desde julio?

SILVIA: “Las mujeres llevan en el cuerpo las secuelas de un trabajo insalubre”

En ese grupo está Silvia Pesce, militante de la agrupación feminista Pan y Rosas. “Son las mujeres las que están pagando las consecuencias de la crisis económicas, son ellas las que llevan en su cuerpo las secuelas de un trabajo insalubre, las que ganan menos que los hombres”, sostiene.
Según datos recopilados entre empleadas y delegadas, la empresa cuenta con 2700 empleados. Del total, 65 por ciento son mujeres. De los 160 empleados despedidos, entre el 30 y 40 por ciento fueron mujeres. “La empresa fue despidiendo progresivamente a muchas personas contratadas. Esto perjudicó a muchas trabajadoras que ahora tienen que hacer el laburo de dos o tres”, denuncia.
Silvina es asistente social. Vive a quince cuadras de la fábrica. Desde julio pasado su vida se trasladó a la entrada de la planta. Cuando todavía el conflicto no había llegado a las tapas de los diarios, ella y su agrupación buscaron apoyo para los trabajadores. Tocaron muchas puertas buscando quién los escuchara.
También estuvo la madrugada de la represión con quince mujeres desesperadas porque las perseguía la policía montada. “Toda la planta estaba llena de policías, había diez colectivos de infantería, y muchos más de gendarmería, nos tiraron con balas de goma, no sabíamos qué estaba pasando adentro. Fue realmente desesperante”, recuerda.

Gisela no tiene trabajo. Ella y su familia sobreviven con el fondo de huelga. Era el único sostén económico de su hogar. Por sus seres queridos no puede bajar los brazos. Yamila está suspendida. Espera que cuando se cumpla el plazo de suspensión pueda reingresar a su trabajo. Mientras, seguirá afuera de la fábrica reclamando. María fue despedida. Quiere volver a entrar a la empresa. No sólo por sí misma, sino por las cientos de mujeres que confiaron en ella por 14 años para que las representara como delegada.

Pérez Esquivel exige reincoporar a despedidos de Kraft

"Es ilegal y violatorio de los derechos laborales"

Pérez Esquivel exige reincoporar a despedidos de Kraft

[09/10/2009 | 10:02] El premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y familiares de desaparecidos exigieron la inmediata reincorporación de los trabajadores despedidos de la empresa Kraft Foods y denunciaron que el manejo del conflicto de parte de autoridades y empresarios es "absolutamente ilegal y violatorio de los derechos laborales".

http://www.infoban.com.ar/despachos.asp?cod_des=22392&ID_Seccion=2

“Nos movilizaremos por el triunfo de la lucha de Kraft y Autoconvocad@ s de la salud de Tucumán”

“Nos movilizaremos por el triunfo de la lucha de Kraft y Autoconvocad@ s de la salud de Tucumán”

(PTS, 9/10/09) Andrea D'Atri, dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas e impulsora de la agrupación de mujeres Pan y Rosas, señaló que participarán del Encuentro Nacional de Mujeres que se realizará en Tucumán, con más de 800 trabajadoras, estudiantes y amas de casa de todo el país. “Mientras nos preparábamos para este Encuentro, vivimos la colosal lucha de las obreras y obreros de Kraft, como también el proceso de lucha y movilización que, desde hace meses, vienen protagonizando las trabajadoras y trabajadores de la salud de Tucumán. En ambos lugares, las mujeres fueron protagonistas indiscutibles.”

En la delegación de Pan y Rosas viajan trabajadoras despedidas de Terrabusi, delegadas de comisiones internas de la industria alimenticia, integrantes de la Junta Interna ATE – INDEC, de la comisión directiva del SUTEBA – La Plata, delegadas de FOETRA, integrantes de la Comisión de Mujeres de Automotrices en Lucha de Córdoba, trabajadoras de la salud, docentes, metalúrgicas, estatales. Junto a ellas, también participarán integrantes de distintas conducciones de centros estudiantiles de la UBA, La Plata y Bahía Blanca. Andrea D'Atri destacó:“tenemos el orgullo de que con nosotras se encuentren las Madres de Plaza de Mayo Elia Espen y Mirta Baravalle, quienes junto a Victoria Moyano y Alejandrina Barry, hijas de desaparecidos, acompañan la lucha de Kraft desde el primer día, denunciando la represión y exigiendo la reincorporació n de todos los despedidos y los delegados.”

Finalmente señaló: “cuando culmine el acto de apertura del Encuentro, nos movilizaremos hacia el Centro Azucarero Argentino –presidido por el ex funcionario de la dictadura, Jorge Zorreguieta, presidente también de la cámara de industrias alimenticias- para repudiar a la empresa Kraft y las patronales que exigen represión cuando las obreras y obreros defienden a sus delegados y sus puestos de trabajo y exigiendo que todos sean reincorporados sin excepción.” También indicó que pasarán por el Hospital de Niños, donde dos enfermeras murieron por la desidia del gobierno durante la pandemia de gripe A, solidarizándose con la lucha de Autoconvocad@ s.



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Andrea D'Atri (011) 15-64646906

Victoria Moyano (011) 15-67904333

Marcela Soler (011) 15-54709292